Declaración 01-2014

DECLARACIÓN Nº 01

VISTO:
Que el Papa Francisco se ha transformado en el primer Papa argentino-latinoamericano y el primer Jesuita de la historia, elegido para ser la humilde “ROCA” sobre la que Jesús quiere seguir construyendo hoy su Iglesia y;

CONSIDERANDO:
Que, el actual Papa de la Iglesia Católica Romana inició su pontificado el 13 de marzo de 2013, tras ser elegido en cónclave luego de la inesperada renuncia de su predecesor Benedicto XVI.
Que fue precisamente esa renuncia, el evento que posibilitó la ascensión del Cardenal argentino al solio de Pedro. Jorge Mario Bergoglio es el primer Pontífice de origen latinoamericano después de veintiún siglos de Papas originarios de Europa o de Oriente próximo: el número doscientos sesenta y seis después de Pedro, y primer Santo Padre jesuita de la historia de la Iglesia. Además, el primero de los Papas que adopta el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís. La elección de ese nombre cuadra con el carácter del nuevo Pontífice, cuya modestia y humildad ya eran patentes en sus etapas como Arzobispo y Cardenal.
Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes italianos, fueron sus padres Mario Bergoglio, empleado de los ferrocarriles, y Regina, ama de casa. Tras graduarse como técnico químico, a los 21 años sintió la llamada de la vocación religiosa e ingresó en el Seminario Jesuita de Villa Devoto (Ciudad de Buenos Aires), del cual egresó como sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Durante los años anteriores a la ordenación había sido profesor en colegios que la Compañía de Jesús tenía en Santa Fe y en Buenos Aires.
Su brillante trayectoria prebisteral, circunscripta a la Compañía de Jesús, lo convirtió en Provincial argentino de la misma desde 1973 hasta 1979, en tiempos duros y violentos de la dictadura militar, en los que le tocó volver a encauzar la misión pastoral de la orden religiosa que fundara San Ignacio de Loyola.
El 20 de mayo de 1992 fue consagrado Obispo titular de Auca, cargo que lo  convirtió en uno de los cuatro prelados auxiliares de Buenos Aires. Más tarde se lo designó Obispo coadjutor de esta Arquidiócesis (3 de junio de 1997), de cuya dirección se hizo cargo, ya como Arzobispo, el 28 de febrero de 1998. Inició entonces una intensa labor pastoral basada en dos líneas complementarias: la predicación entre las clases populares y la denuncia de las injusticias  económicas y sociales. Acompañó esta labor con ejemplos de morigeración en sus ocupaciones y costumbres.
Ante todo lo expuesto anteriormente, se destaca su gran impacto en el mundo entero, ya que reconocen en él a un hombre carismático, que se distingue por su cercanía y facilidad de trato con la gente, en especial con los niños, los jóvenes, los enfermos y desvalidos recuperando aquel gesto profético de Jesús tan decisivo en estos momentos en que el mundo corre desentendiéndose de los últimos; también su humildad y sencillez para entrar en la vida donde la gente sufre, trabaja y lucha: ese mundo donde Dios quiere construir una convivencia más humana, justa y solidaria.
Los rasgos de que ha hecho gala en su pontificado han sido tan claros que han permitido que la gente se forme ya una imagen de él. Los podríamos describir así: una bondad natural, inteligencia clara para percibir lo esencial de la realidad, lenguaje directo especialmente cuando se trata de denunciar la corrupción y la injusticia, acostumbrado a llamar las cosas por su nombre y mirar de frente a las personas; su formación jesuita lo ha hecho un hombre austero, sensible a los pobres, a los débiles, a los desheredados; buen humor, alegre, de apariencia seria y de pocas palabras, pero que sabe sonreír; que no gusta llamar la atención ni  enfatizarse en protagonismos personales; sobrio en sus costumbres: un hombre de una gran libertad interior.
Esta personalidad del Papa Francisco ha despertado grandes esperanzas y expectativas de que con él habrá un cambio profundo de la Iglesia y un retorno a las raíces y al Evangelio de Jesús, aportando el Espíritu de Cristo a las personas alejadas de la fe cristiana y ayudándolas a confiar más en la vida y en la bondad del ser humano; a dar prioridad a la vivencia de la fe, a la imitación de Cristo, a la vivencia de las bienaventuranzas,  de la misericordia, del amor y la ternura; a impulsar la renovación evangélica para que los futuros obispos de la Diócesis del mundo tengan un perfil y un estilo pastoral capaz de promover esa conversión de Jesús, que él trata de alentar desde Roma.
Ante todo lo expuesto, cabe destacar que Francisco,  ha sido nominado para el premio Nobel de la Paz.
Teniendo en cuenta que la religión oficial de nuestro país es la Católica, Apostólica, Romana se vería con agrado en todo el país, que este proyecto se convirtiera en ley del Congreso Nacional.

POR ELLO:
El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades:

DECLARA

Artículo 1º: El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, provincia de Mendoza, vería con agrado que el Congreso Nacional declare mediante una Ley, al  13 de marzo “Día del Vicario de Cristo Argentino”.

Artículo 2º: Autorícese a la Presidencia de este Cuerpo, para que en nombre del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, envíe copia para adhesión a esta iniciativa, a la Sra. Presidenta de la Nación: Dra. Cristina Fernández de Kirchner. A ambas Cámaras del Congreso Nacional, a la Diócesis de Mendoza, al Sr. Gobernador Francisco Pérez, a la Legislatura de Mendoza y a todos los Honorables Concejos Deliberantes de la Provincia.

Artículo 3º: Remítase copia de la presente pieza legal, y documento Institucional por el año de Pontificado, al Sumo Pontífice Francisco, y al Vaticano.

Artículo 4º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos e insértese en el Libro de Declaraciones de este Cuerpo.

Dada en la Sala de Sesiones Bandera Nacional Argentina del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, a los 11 días del mes de marzo de 2014.

ORLANDO JAVIER RODRIGUEZ FLORINDA SEOANE
SECRETARIO H.C.D. PRESIDENTA H.C.D.

Cpde. Expte. Nº 2014-00021-6 H.C.D.

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