Declaración 07-2013

DECLARACIÓN Nº 7

VISTO:
La necesidad de destacar la impronta que tuvo Don Bautista Gargantini, con su visión empresarial hacia el contexto social en el que se desarrollo su empresa, y

CONSIDERANDO:
Que en un país como Argentina cuya constante histórica ha sido el olvido selectivo, el “desmemorie”.  La Historia que por mucho tiempo  se ha gestado y escrito ha sido de las y para las elites, haciéndose hegemónica  gracias a los academicistas e historiadores tradicionales y oficiales que escriben  libros para las ilustres familias del país, o resaltando solo al gran prócer, al presidente y sus ministros, las grandes guerras y conflictos, en esa exaltación casi exagerada de  versiones dominantes y a la vez excluyentes. Por tanto, ¿dónde están los demás? ¿Dónde está la abuela que mientras cocina en el viejo fogón de barro cuenta las historias del campo y la cotidianidad de este?, ¿Dónde está el abuelo que nos sentaba en sus débiles piernas para contarnos cómo atravesó campos enteros para llegar a la ciudad huyendo de la violencia política de mediados de siglo XX? ¿Dónde están los obreros con sus denuncias y sus inconformismos, su otra versión? ¿Dónde está la voz del indígena? ¿Y las mujeres, cuándo empezarán a habitar más seguidamente las páginas de nuestra historia? ¿Dónde están los narradores y las narradoras de nuestro país, nuestra provincia y en particular de nuestro amado departamento “Rivadavia”? ¿Dónde está la verdadera memoria de los pueblos que nunca fue contemplada bajo la forma del documento escrito?
Que, la propuesta que se pretende llevar a cabo es la de exponer una nueva forma de hacer historia, revirtiendo algunos aspectos de la historia tradicional. Convirtiéndose  así en una forma distinta de hacer Historia y en un procedimiento válido de  investigación.
Que, la oralidad no puede ser  vista como algo novedoso, pues esta ha sido el medio de comunicación desde las formas más antiguas de la historia humana, por tanto, olvidar el fundamento histórico de la oralidad, supone no solamente desconocer la historia sino darle una desmedida importancia a lo escrito, creyendo que la oralidad es poco fidedigna e indigna de ser tomada en cuenta en las investigaciones históricas. Y es que la oralidad a veces puede llegar a ser el único registro de la memoria de los sujetos, las comunidades, de los pueblos mismos.
Que, para no todas las sociedades o comunidades la escritura es de suma importancia, existen sociedades o comunidades donde la palabra es sagrada y la función de ésta, está en la cotidianidad afianzando no solo los lazos de comunicación sino de la identidad misma. La palabra se explaya en diversos términos como la tradición, la literatura oral, el testimonio, la oralidad, los archivos de la memoria y la misma historia oral, los cuales poco a poco se han ido incorporando al lenguaje de los estudios sociales contemporáneos. Pero habría que decir por obvio que parezca, que la palabra es tan antigua, antes incluso que la escritura misma para conocer el pasado. Sino tomemos como ejemplo a Herodoto, «Padre de la Historia», quien hizo uso de la palabra para describir las Guerras Médicas, y a su vez su sucesor Tucídides, hizo lo mismo con el conflicto del Peloponeso. Los cronistas medievales también usaron el testimonio oral, tal y como Michelet escuchó a su padre para entender mejor el espíritu de la Revolución Francesa.
Que, los Historiadores del siglo XIX y la primera  mitad del siglo XX veían en las fuentes orales subjetividad, variabilidad e inexactitud.  Así que se descalificó la validez de los relatos contados por la gente del común y los  clasificaron como mera literatura o folklore nacional.
Que, ya para la década del cuarenta del siglo XX los historiadores en Francia, Inglaterra y Estados Unidos (la escuela francesa de los Anales, la historiografía marxista británica  y la nueva historia económica estadounidense), abrieron otras perspectivas para  estudiar el acontecer humano. Aparecieron así los primeros estudios concernientes a  la clase obrera Inglesa y la Historia Oral como una alternativa metodológica. Otros  dicen que la historia oral nace en el África Postcolonial, pero para otros nace en los  Estados Unidos después de la II Guerra Mundial cuando se realizaron los primeros  trabajos orales a soldados retirados, y de ahí en adelante – para la década del 50 – se empezarían a realizar trabajos históricos involucrando a distintas clases sociales, a  obreros y enclaves étnicos. Desde ahí en adelante la “palabra” cobraría fuerza y se convertiría de nuevo en elemento fundamental para las nuevas investigaciones históricas.
Que, al dársele valor a la palabra se inician muchas investigaciones que se dedican a averiguar la historia de la vida cotidiana, cultural, política, ideológica, imaginaria, representativa, territorial, social, tradicional, de los campesinos, obreros, migrantes, indígenas, líderes populares, militantes políticos, mujeres, entre otros más sujetos  históricos. Y es esto quizás lo más importante que aporta la historia oral, en tanto ya no habla de objetos de estudio, sino de sujetos de estudio, por tanto de sujetos históricos.
Que, la historia oral puede considerarse como otra forma de hacer historia recurriendo a  sus objetivos y elementos básicos que son la memoria, la identidad y el testimonio de  los que nunca han sido registrados en las páginas de la historia, acercándose así a su  vida cotidiana y a sus formas de vida no registradas por las fuentes tradicionales, o  sea las escritas. “La recuperación de los recuerdos por medio de la palabra, la oralidad, nos muestra cómo diversas gentes pensaron, vivieron, vieron y construyeron  su mundo y cómo expresaron su entendimiento de la realidad”. Es así como los relatos  orales nos introducen de una u otra manera al conocimiento de la experiencia  individual y colectiva. Un testimonio oral nos da cuenta de las expectativas de las  personas, sus emociones, sentimientos, deseos, etcétera. Y lo valioso precisamente  de la historia oral es que se interesa precisamente por la vida en donde se manifiesta  la experiencia propiamente humana.
Que, en contraste, el pasado discute con el presente, (en el entorno de las entrevistas) y se contrapone, en el color que cada uno le pone a su relato, luego, resume las ideas: ¿”Qué fue, qué es”, qué se puede recatar y reconstruir?  ¿La memoria nos puede hacer reveer ciertas cosas, posibilidades de cambios?
Que, tanto en los buenos tiempos, los malos tiempos, la comunidad que nucleó Gargantini manifestó, el ejemplo, la solidaridad, el respeto, la camaradería, la reciprocidad, la igualdad, la justicia, el desarrollo, la pertenencia, el recuerdo y la realidad del presente que se encuentran y se mixturan en el resultado audiovisual, que propone, que promueve, que busca indagar en la memoria colectiva, y que seguramente logra despertar la emoción, rescatar los lazos que sostuvieron el tejido social de este pueblo.
“La herencia de Don Bautista” camina al rescate de la figura del caudillo, conductor, hacedor, soñador, y de su gente que fue parte de un pasado con otras realidades, muy distintas y distantes del presente.

POR ELLO:
El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades.

DECLARA

Artículo 1º: Declarar de Interés Socio Cultural al proyecto de investigación con formato documental, sobre la empresa familiar Gargantini a cargo de la productora “4 Vientos” conformada por:  Mario Lázaro y Carina Maranesi.

Artículo 2º: Envíese copia de la presente pieza legal, a la señorita Carina Maranesi, Mario Lázaro, familiares del señor Bautista Gargantini; a la Dirección de Cultura del Departamento de Rivadavia; Comisión de Cultura de la Honorable Cámara de Senadores de la provincia de Mendoza; a la Dirección de Cultura del Gobierno de Mendoza.

Artículo 3º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos e insértese en el Libro de Declaraciones de este Cuerpo.

Dada en la Sala de Sesiones Bandera Nacional Argentina del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, a los 30 días del mes de abril de 2013.

ORLANDO JAVIER RODRIGUEZ FLORINDA SEOANE
SECRETARIO H.C.D. PRESIDENTA H.C.D.

Cpde. Expte. Nº 2013-00061-3 H.C.D.

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