
DECLARACION Nº 22-16
VISTO:
La importancia social que desde los albores de la humanidad les fue conferida a los ancianos, y
CONSIDERANDO:
Que la solidez de la sociedad se forja en el crisol de la experiencia y la sabiduría que los ancianos vuelcan a las nuevas generaciones, “La ancianidad es como si durante toda la vida se fuera caminando día tras día, escalón tras escalón, subiendo a una torre desde la que se puede divisar lo más importante de la tierra, los hitos fundamentales del recorrido, aquello que realmente tiene valor y la cercanía del cielo…La vejez es la sabiduría de la vida…Sin embargo, no debemos dejarnos atrapar por la cultura del descarte”. Bien sabemos que en el natural proceso de envejecer coexisten dos realidades: por un lado la sabiduría de la experiencia, el equilibrio existencial y, por otro, el temor ante aquel proceso -a menudo marcado por la enfermedad- que promueve la fragilidad propia del paulatino deterioro de las fuerzas humanas en todas las dimensiones.
“Es por todos conocida –nos dice Elina Paganotto – la importancia y el lugar de privilegio que las civilizaciones antiguas atribuían a los ancianos”. Sin ir más lejos, aquí en América, los primitivos habitantes, los pueblos originarios constituían tribus con una organización social en la que primaban los “consejos de ancianos”…En la vieja Roma, era el “senado” la institución rectora y el órgano colegiado de obligada consulta para las decisiones políticas y geopolíticas. Desde aquel entonces en varios países del mundo existe en sus estructuras gubernamentales el senado, palabra proveniente del latín “senatus” formada por “senex” (viejo) y el sufijo “atus” (equivalente al sufijo castellano ado). Otras palabras que nos llegan de la raíz senex incluyen “senil”, “senescencia”, “senectud” y posiblemente “sien”.
En nuestros tiempos, y en las sociedades más desarrolladas regidas por el “dios” de la utilidad, con dolorosa frecuencia los ancianos son marginados, poco menos que inútiles e incapaces de aportar beneficios tangibles para la comunidad. Ni siquiera se pronuncia la palabra “vejez” o “ancianidad”: se la reemplaza por términos más edulcorados como “tercera edad”, “cuarta edad” o “adultos mayores”, como si así se pudiera negar o restar importancia a una realidad que avanza inexorablemente porque es un proceso natural de la vida.
La palabra “anciano” procede del latín “antianus”, forma de “ante” que quiere decir “antes”. En el Antiguo Testamento, “anciano” designaba a la persona de cierto nivel oficial o cargo entre sus hermanos, como cabeza de familia, casa o tribu. También describe a los miembros de la sociedad considerados sabios y venerables en virtud de su edad y conocimientos…”Dios instruyó a Moisés para que eligiera a 70 ancianos que le ayudasen en la gran responsabilidad de gobernar Israel”…
Duele ver hoy ancianos marginados, privados de los cuidados esenciales y del afecto, pobres después de haber trabajado durante muchos años aportando a la sociedad sus habilidades manuales e intelectuales y sus valores actitudinales. No obstante, se observan ingentes esfuerzos realizados desde varios organismos gubernamentales destinados a promover y proteger la salud física y psíquica de nuestros ancianos.
Cabe destacar, que en la actualidad la ancianidad se sitúa más cerca de los 80 años que de los 70, rango que va aumentando con cada nueva generación. El promedio de la edad jubilatoria en nuestro País ronda los 65 años. Este hecho suele marcar un cambio abrupto en la vida de la persona jubilada, en particular la de aquella que trabajó fuera del hogar. Los hábitos cambian y se requiere un proceso de adaptación no exento de dudas, dificultades, aparición de achaques o enfermedades. También es cierto que cada vez más se llega a la ancianidad en mejor estado físico y mental debido a los adelantos científicos y a los controles períodicos que nos brinda la medicina.
Reconforta ver a un anciano o una señora rondando los 80 años (o más) en actividad, ocupados con la familia, integrado y actuando en asociaciones o voluntariados con gran entusiasmo, felices y regalando ganas de vivir.
A nadie escapa que existen normas legales internacionales, nacionales, provinciales que apuntan a garantizarles derechos a los ancianos, y de hecho gozan de tales prerrogativas de seguridad social. Un claro ejemplo es la Administradora de Seguridad Social (ANSES) que abona haberes a casi 9.000.000 de personas (entre jubilaciones y pensiones, y pensiones no contributivas). Mendoza, entre las primeras décadas del siglo pasado, cuenta con la Caja de Pensiones a la Vejez e Invalidez para ayudar a los más indigentes. Conocemos también, los programas de acciones concretas de carácter social que llevan adelante otros organismos oficiales.
Rivadavia ha dado un paso importante con la creación el Hogar de Día Municipal “Francisca Jahan”, que pronto abrirá sus puertas para ofrecer a las personas mayores un espacio para que sigan creciendo, para que puedan aprender a crear, desarrollarse y poner su propia experiencia de vida como don para los demás…
Estamos convencidos de que DECLARAR A LOS ANCIANOS PATRIMONIO DEL DEPARTAMENTO nos llevará a tener conciencia de que sólo un pueblo que custodia y respeta a sus ancianos tiene futuro. Y para concretar esta decisión, es necesario que desde todos los ámbitos de gestión posible, desde todas las instituciones gubernamentales y no gubernamentales se profundicen acciones tendientes a promover en los ancianos actividades que le permitan disponer de un nuevo tiempo para disfrutar, para invertir energía en ideas, gustos y deseos postergados.
POR ELLO:
El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades:
DECLARA
Artículo 1º: El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia declara a los Ancianos: “PATRIMONIO DEL DEPARTAMENTO DE RIVADAVIA”.
Artículo 2º: Remitir copia de la presente Norma Legal a todas las instituciones gubernamentales y no gubernamentales (Establecimientos Educacionales, Clubes, Entidades Religiosas, Uniones Vecinales, Asociaciones, Hospital, Centros de Salud, OSEP, SOEVA, OSPRERA, AG PAMI de Rivadavia, Hogar de Ancianos “San Isidro Labrador”, Centros de Jubilados y Medios de Comunicación), de nuestro Departamento para su conocimiento.
Artículo 3º: Remitir copia de la presente pieza legal a las Honorables Cámaras de Diputados y Senadores de la Legislatura de Mendoza, al Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deporte de la Provincia, a la UGL IV PAMI de Mendoza y a los Honorables Concejos Deliberantes de la Provincia de Mendoza.
Artículo 4º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos e insértese en el Libro de Declaraciones de este Cuerpo.
Dada en la Sala de Sesiones “Bandera Nacional Argentina”, del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, a los 09 días del mes de junio de 2016.
| Lic. BRUNO AMBROSINI | LUCIO GUTIERREZ |
| SECRETARIO H.C.D. | PRESIDENTE H.C.D. |
Cpde. Expte. Nº 2016-00191-5 H.C.D.