
ORDENANZA Nº 4781
VISTO:
El grave deterioro en que se encuentran de las arterias y rutas provinciales que atraviesan el Departamento de Rivadavia.
CONSIDERANDO:
Que el Departamento de Rivadavia, por su extensión y ubicación geográfica cuenta con importantes calles y rutas que posibilitan su ingreso, egreso y comunicación habitual. Por dichas arterias, que representan algo más de 120 km. de carpeta asfáltica, no solo transita la población y visitantes, sino que circulan los distintos agentes de la producción local.
Tales rutas datan de muy antiguo tiempo de construcción y su mantenimiento se ha limitado a superficiales y recurrente obras de bacheos, de corta e ineficaz duración, que han provocado una pérdida de la estructura y nivel de calzada. La reparación ha sido inexistente, y operan en las vías de comunicación con mayor o menor intensidad todos los deterioros posibles en carpetas asfálticas: pozos, baches, socavones, hundimientos, grietas, piel de cocodrilo. Asimismo, verificamos, serias deficiencias de conservación y replanteo de las banquinas, muchas de ellas desechas, deterioradas, pobladas de malezas (rebrotes de álamo blanco, cañota, cardo ruso entre otros) o trazadas en otra realidad vial. La mala conservación del arbolado público lindante a las rutas es otro componente que actúa disfuncionalmente en las arterias. Y la señalización de tales vías de comunicación es casi nula. No quedan a salvo los caminos de tierra o consolidados de las zonas rurales, los cuales también evidencian un abandono y descuido relevantes. El resultado de este cuadro, es un “notorio deterioro” del trazado vial sustantivo del departamento que amerita acciones urgentes de restauración, reparación y reconstrucción.
Las arterias afectadas conforman la estructura vial que comunica a los distritos y a las zonas productivas del Departamento; ésta son las siguientes:
– Tres Acequias, desde Sarmiento hasta La Legua, Medrano, en 3 km.
– Calle Riobamba, desde Tres Acequias en Medrano hasta Albardón en Los Árboles, en 6 km.
– Calle Albardón, desde Tres Esquinas, Los Árboles hasta Ruta N° 62 en Reducción, en 9 km.
– Calle Chilecito, desde calle Ghilino hasta Primavera en Andrade), en 5 km.
– Calle Primavera, desde calle Falucho, hasta carril Moyano en 2,78 km.
– Calle Falucho, desde calle Primavera hasta Chañar, en 2,45 km.
– De Ruta N° 67, desde Canal Rio Tunuyán hasta la intersección con Ruta N° 62, en La Libertad, en 2 km.
– Ruta N° 62, desde el cruce con Ruta N° 67 en La Libertad hasta el Dique Tiburcio Benegas, pasando por los distritos La Libertad y La Reducción, en 20,87 km.
– Calle Galigniana, como continuación de Ruta N° 62, al Sur, desde hasta vuelta La Cuyanita hasta calle Florida, en 4,5 km.
– Carril La Florida, desde calle Galigniana hasta Barrancón del Río Tunuyán – La Forestal – al Oeste en 2,85 km, y como continuación de Ruta N° 62 al Este, desde calle Galigniana hasta Carril Justo Estrada, en el Mirador, en 15,87 km.
– Calle Nueva Gil, desde calle Manén en consolidado hasta Calle Justo Estrada La Central, en 9 km, y de ahí con carpeta asfáltica hasta el Divisadero, Santa Rosa, en 5 km.
– Ruta N° 71, desde Ruta 7 – Panamericana – hasta El Mirador, por carril Justo Estrada.
– Carril Colombo, desde Calle El Dique Phillips hasta carril Justo Estrada, en 8,44 km.
– Calle El Dique, desde Almirante Brown, pasando el Dique Phillips, hasta carril Florida, en 6 km.
– Calle Almirante Brown, desde Arenales hasta Calle El Dique, en 8,47 km.
Por tal motivo, el notable estado de deterioro de la citada estructura vial, que posibilita los ingresos y salidas por los cuatro puntos cardinales de un Departamento alejado de las grandes rutas y corredores nacionales, configura un grave daño a su infraestructura de base, que impacta seria y negativamente en su actividades socio-económicas.
Capítulo aparte, merece el problema de la Ruta 71, que conecta la Ruta 7 (Panamericana) con los distritos de 12 de Octubre y Los Otoyanes de Junín, y La Central y el Mirador, de Rivadavia, y abre las puertas al Sur provincial y a los puertos de Bahía Blanca, en tanto se trata de una importantísima arteria productiva cuya ejecución que quedó inconclusa por problemas financieros de la Provincia con la firma contratista, y actualmente comporta serias dificultades de seguridad y circulación, especialmente en el centro del distrito La Central, situación que amerita una urgente solución.
Lo cierto es que el Departamento de Rivadavia se encuentra desde hace tiempo en un estado de emergencia vial, debido al pésimo estado de sus caminos, y este hecho notorio e indiscutible, es el resultado de muchos años en los que en el Departamento de Rivadavia, tanto Vialidad Provincial y como el Gobierno de Mendoza, invirtieron poco y nada por sus caminos, pese a las gestiones y declaraciones institucionales.
Reiterados han sido las solicitudes cursadas por distintas gestiones comunales y de legisladores provinciales y comunales ante la Dirección Provincial de Vialidad y el Ejecutivo Provincial, sin embargo no forman parte de las prioridades presupuestarias de la Provincia.
En 2007 fueron se logró incluirlas como parte del Programa Mendoza Productiva, para ser reacondicionadas, la Ruta 71; la calle Florida, desde Justo Estrada a Galigniana; la calle Galigniana, desde Florida a la ruta 62 y ésta última ruta, desde La Libertad al dique Benegas.
En el año 2008 por ejemplo, la Cámara de Diputados aprobó una Resolución por el mal estado de los caminos en Rivadavia, sin que dichos compromisos, tuvieran recepción favorable, con la salvedad del asfaltado de calle Belgrano, el arreglo del carril Moyano (ambos en el límite con Junín) y la reparación de la Ruta 71, que al día de la fecha está inconclusa, causando serios problemas a comunidad de La Central, que incluyeron reclamos y cortes de ruta.
Por el mes de marzo de 2011, el Municipio de Rivadavia, junto con el de Junín, resolvieron no participar de la tradicional Vuelta Ciclística de Mendoza, por causa del pésimo estado de los caminos productivos de la zona, ya que no daban garantías a la seguridad de los pedalistas. En dicha oportunidad, los mandatarios de cada comuna, calificaron el estado de algunas rutas de sus departamentos como «muy malas» y responsabilizaron a Vialidad Provincial por la situación.
A fines del año 2012 el Ejecutivo Municipal acordó con Vialidad Provincial la realización de un estudio técnico del estado y características físicas y estructurales de los caminos y así como su frecuencia de uso, a efectos de que sirviera de base para promover un programa urgente de obras viales para toda la Zona Este, a realizarse en los próximos diez años, y que fijaría las arterias con prioridad de reparación, sin embargo que a la fecha del presente, dicho estudio no ha llegado a verificarse.
Asimismo, cabe citar que en el Departamento de Rivadavia, se construyó la Planta Única de Tratamiento de Residuos Sólidos para los cinco departamentos del Este, en la zona de Vizcacheras, – que pensaba inaugurarse en el 2015, y que por falta obras complementarias del proyecto está pendiente de conclusión a la fecha de la presente -. Es indudable que esta obra generará un ingente e incesante tránsito pesado por los ya maltrechos caminos del Departamento, que de no tomarse medidas urgentes y de fondo, terminarán de destruir lo que queda de nuestras vías de comunicación, haciendo inviable la circulación departamental y como correlato el mismo servicio de disposición final de los residuos de la Zona Este. Va de suyo, que el re-encarpetado y reparación de tales calzadas devienen obras lógicas e imprescindibles al normal funcionamiento de la Planta, que ha sido reclamado reiteradamente a las autoridades provinciales. No obstante ello, no han existido definiciones sobre el particular, sobre todo respecto de la Ruta 62, de calle Falucho y de carril Florida, que serán las calle más transitadas y son las más afectadas.
La preocupación estratégica de nuestras vías de comunicación ha quedado en evidencia, con la lucha incansable y de muchos años de nuestra comunidad por la realización de la doble vía hacia la Ruta 7, que si bien se ha avanzado, aún no logra cumplir con los tiempos del proceso de la obra.
Llegamos a una primera conclusión: que la principal causa del deterioro de las vías de comunicación interdistrital del Departamento de Rivadavia, ha sido la indiferencia y la omisión por parte de las jurisdicciones provinciales competentes, respecto de las acciones de planificación e inversión en obras viales de conservación, restauración, reparación, reconstrucción y replanteo de las arterias pavimentadas en el Departamento.
Esta seria falta estatal, pone en el tapete tres graves consecuencias para el tejido socioeconómico-cultural del Departamento, a saber: un extendido déficit en la infraestructura vial básica por asignaciones arbitrarias de las obras, una sensible postergación del desarrollo socio económico local y un alto nivel de riesgo para la vida y la integridad física de los ciudadanos que habitan y transitan el departamento.
Así, confirmamos que los caminos y rutas constituyen parte de la infraestructura básica para el desarrollo de los pueblos. Desde tiempos remotos, los caminos han sido uno de los principales instrumentos del progreso económico social, por donde fluye el trabajo, circula la riqueza, se propaga el conocimiento y la cultura y se arriba a una mayor prosperidad.
El Estado puede y debe redistribuir fondos públicos para compensar los efectos de distribuciones desiguales de riquezas entre individuos, grupos económicos, grupos sociales o entre regiones de un país, siendo los proyectos de obra pública, una herramienta importante para reasignar recursos entre regiones, promoviendo el crecimiento y desarrollo equilibrado de los departamentos y las regiones de la provincia y del país.
En el caso que nos ocupa, es el estado provincial el responsable de garantizar un desarrollo ecuánime de la obra pública y en particular de las obras de infraestructura vial en los distintos pueblos que habitan el territorio de la Provincia de Mendoza, – y que no dependen directamente de sus comunas -, distribuyendo las obras con sentido estratégico, pero también con criterios de equidad y eficiencia, atento el alto impacto redistributivo que poseen en las comunidades. Ello es conteste a los objetivos de la Constitución Nacional y Provincial, que obran reeditados – con la fuerza del presente – en la Ley de Ordenamiento Territorial, y cuyo propósito teleológico finca en edificar una provincia armónica y federal, que asegure el mentado bienestar general y desarrollo regional.
A contrapelo de ello, la distribución de la obra pública en general y vial en particular en los últimos años, se ha formalizado básicamente cuando ha existido una sociedad política entre el poder central y el municipio que la recibe, privilegiando acuerdos político-electorales, so pena de ser económicamente ineficientes, socialmente regresivos y políticamente conservadores, en desmedro de los ciudadanos de comunas de otro signo político.
Ello no puede suceder, por tanto denunciamos tales acciones y omisiones estatales, que han afectado al Departamento, y bregamos por retomar los criterios de distribución con justicia y equidad territorial, pretendiendo se reparen y reconstruyan con prioridad nuestras rutas, como respuesta al déficit en la infraestructura vial referido y como resarcimiento de tanto años de injusto olvido que han impactado negativamente en la competitividad, y posibilidades de desarrollo local.
Adelantamos que otro factor que dimana de la intransitabilidad de nuestros caminos, es la postergación del desarrollo socio económico local.
Y es indudable que la mejora productiva y el crecimiento departamental dependen sustancialmente de sus vías de comunicación, en tanto permiten el acceso y circulación de personas y bienes, la radicación de emprendimientos, favorecen la competitividad, el acceso a servicios públicos, el arraigo, y mejores condiciones de vida en general, posibilitando “el derecho al desarrollo”, entendido es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de él» (Artículo 1° de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 4 de diciembre de 1986.)
En otros términos, cada individuo y todos los pueblos tienen el derecho al desarrollo y a otros derechos humanos fundamentales relacionados y dependientes para el goce pleno del derecho humano al desarrollo, como un proceso fraterno que envuelve a un mejoramiento sustentable del bienestar económico, social y político de todos los individuos y pueblos. El desarrollo pronostica el goce de todos los derechos humanos – civiles, políticos, económicos y sociales – así como también el goce de la más grande libertad y dignidad de cada ser humano.
Somos conscientes que el derecho al desarrollo, implica mantener, restaurar y ampliar las vías de comunicación entre las distintas poblaciones, y ello repercute directamente en la cobertura de sus necesidades básicas y humanas, como la alimentación, el agua potable, la vivienda, la salud, la educación, el trabajo y la producción. Y lo dicho no es en abstracto, en tanto a la vera de las arterias cuyo daño sistémico denunciamos, se asientan varios establecimientos educacionales, centros de salud, destacamentos policiales, barrios rurales, bodegas, fincas y diversos emprendimientos agro-rurales: (de vid, de olivo, de frutales, e industrias derivadas), ripieras, empresas de producción petrolera y turísticas (como bodegas y clubes en la zona de acceso al Carrizal), que representan la vida socio económica del departamento y en particular de los pueblos de la campaña que requieren acceder a los centros urbanos.
Por eso, afirmamos que nuestros empresarios, productores, trabajadores, obreros rurales, docentes y vecinos en general, no merecen tener una infraestructura vial que lejos está de corresponderse con el gran aporte que todos ellos hacen al crecimiento provincial.
La concreción de las obras que se propician a través del presente proyecto impactará directamente sobre aspectos sociales, económicos y de desarrollo estratégico para la región. Por ello nos expresamos enfáticamente en defensa de nuestros caminos, que son la base de nuestro derecho al desarrollo.
Finalmente, denunciamos que el ruinoso estado de las arterias provinciales que atraviesan nuestro departamento, no solo conspira con la circulación de los vecinos y la producción local, sino que se erige como una seria causal de accidentes de tránsito, y como consecuencia de ello en un factor de alta peligrosidad para la vida e integridad física de las personas. De tal modo, su reparación se impone como deber de protección de la vida e integridad física de los ciudadanos.
Es por todos conocidos que los accidentes de tránsito son una de las grandes problemáticas de la actualidad, a tal punto que es una de las principales causas de muerte en la Argentina, y que entre sus múltiples causas, la falta o deterioro de la infraestructura vial es uno de los primordiales motivos de siniestros viales.
Según datos de la ONG luchemos por la vida, Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito, 21 personas mueren por día; hay 7.613 víctimas fatales por año (cifras provisorias año 2014) y más de 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales.
Es incuestionable entonces, que el notorio deterioro de las vías de comunicación que conectan nuestros distritos, y a nuestro departamento con otras jurisdicciones, ya sea por falta de mantenimiento, reparación y retrazado vial, sumado al crecimiento del parque automotor, en especial de vehículos de carga pesada y de transporte público que diariamente recorren tales arterias, acrecentando su destrozo, resulta una inexorable causal de accidentes viales, y debe ser una política que coopere con la seguridad vial.
De modo que el problema no se circunscribe a la mera cuestión de infraestructura y desarrollo local, sino que en el centro de la discusión emerge la defensa de la vida de las personas y de su integridad.
Aquí también se pone en acción, el imprescindible rol preventivo del Estado, que debe ejecutar todas las medidas y acciones tendientes a asegurar la vida de hombres, mujeres, jóvenes, niños y familias, evitando que sea vean truncadas y/o destrozadas a causa de fatídicos accidentes de tránsito.
De tal modo, el estado provincial y la Dirección de Vialidad, deben asumir sus responsabilidades en la protección de la vida de los ciudadanos, planificando y ejecutando en el corto plazo las obras indispensables para mejora del sistema vial del departamento, que son de su exclusiva competencia, y que nos permitan salir del estado emergencia que hoy declaramos formalmente.
En conclusión, como ediles de nuestra ciudad debemos velar por la seguridad e integridad física de todos los rivadavienses, y por mejores condiciones de infraestructura vial para el desarrollo, trabajando en un verdadero Plan en materia de tránsito y seguridad vial, coordinando esfuerzos con el Departamento Ejecutivo Municipal, y con las autoridades provinciales, a fin de obtener resultados concretos en materia de recomposición de nuestra red vial.
POR ELLO:
El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades:
ORDENA
Artículo 1º: Declárese la “emergencia vial” en el ámbito territorial del Departamento de Rivadavia, Provincia de Mendoza, por causa del grave y generalizado estado de deterioro de las calles y rutas asfaltadas de jurisdicción provincial que atraviesan y conectan los distritos y zonas productivas del Departamento.
Artículo 2º: Hágase saber que la presente declaración tiene por objeto visibilizar públicamente un problema grave en la infraestructura vial del Departamento de Rivadavia, que compromete la circulación, el crecimiento y la seguridad; concientizar a su vez a las autoridades provinciales competentes de su mantenimiento y reparación, garantizar el ejercicio del derecho a la circulación en condiciones de seguridad para la vida e integridad física de las personas que transitan por las vías públicas departamentales y el asegurar el desarrollo sustentable y equitativo de las zonas productivas del mismo.
Artículo 3º: Requiérase al Gobierno de la Provincia y a la Dirección Provincial de Vialidad de Mendoza, a fin de que proceda a ejecutar un programa de reparaciones urgentes de las principales arterias, rutas y corredores productivos del Departamento de Rivadavia, bajo su potestad, que obran identificadas en la presente pieza legal, conforme los relevamientos y estudios técnicos que obran en sus dependencias, competentes, debiendo además, realizar la previsión presupuestaria correspondiente a tal efecto, en la partida correspondiente del ejercicio 2016.
Artículo 4º: Notifíquese al Sr. Gobernador de la Provincia, Dr. Francisco Humberto Pérez, al Sr Administrador de la Dirección Provincial de Vialidad, Ing. Enrique Arturo Soler.
Artículo 5º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos e insértese en el Libro de Ordenanzas de este Cuerpo.
Dada en la Sala de Sesiones “Bandera Nacional Argentina” del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, a los 20 días del mes de noviembre de 2015.
| ORLANDO JAVIER RODRIGUEZ | FLORINDA SEOANE |
| SECRETARIO H.C.D. | PRESIDENTE H.C.D. |
Cpde. Expte. Nº 2015-00206-2 H.C.D.