Ordenanza 4703-2013

ORDENANZA Nº4.703

VISTO:
Que las bolsas de plástico significan un gran problema para nuestro medio  ambiente, y

CONSIDERANDO:
Que si bien parecen inofensivas y las usamos todos los días, las bolsas de plástico representan una amenaza latente para la salud del planeta. La bolsa de plástico es un objeto cotidiano que se utiliza principalmente para transportar pequeñas cantidades de mercancías.
Que la Segunda Guerra Mundial aceleró la investigación sobre los plásticos ante la necesidad de contar con nuevos materiales. Así surgió el nylon, el poliester y varios tipos de caucho sintético. Tras el conflicto, se crearon los policarbonatos, los acetatos y las poliamidas.
En 1953 el químico alemán Karl Ziegler desarrolló el polietileno y en 1954 el italiano Giullio Natta creó el polipropileno: los dos plásticos más utilizados actualmente.
Las primeras bolsas de plástico para pan, bocadillos, fruta y verduras fueron introducidas en Estados Unidos en 1957. Las bolsas de basura de plástico empezaron a aparecer en las casas y por las cunetas de todo el mundo a finales de los sesenta. Pero el verdadero despegue de estos productos tuvo lugar a mediados de los setenta, cuando un nuevo proceso de fabricación abarató los costes de producción de bolsas individuales, permitiendo a las principales tiendas y supermercados ofrecer a sus clientes una alternativa a las cestas de mimbre o al carrito de comprar. Así es como las  bolsas de plástico rápidamente se hicieron muy populares, especialmente a través de su distribución gratuita en supermercados y otras tiendas. Al principio eran blancas semitransparentes, pero rápidamente los gigantes de las tiendas departamentales descubrieron que eran un buen escaparate para su publicidad. A finales de los 70’ ya se repartían en todo el mundo.
Son prácticas, eficientes, limpias y… ¡son gratis! Nos han acostumbrado a que es agradable ir al supermercado hacer la compra y salir con todos los artículos dentro de bolsas de plástico. Hay bolsas de plástico alrededor de todo el mundo. Su mínimo peso, unos 6 gramos capaces de llevar hasta cinco kilos,  su bajo coste y su impermeabilidad al agua las ha convertido en una costumbre para llevar alimentos, ropa o cualquier otra compra cotidiana. ¿Puedes imaginar tu vida sin bolsas de plástico? Cada bolsa de plástico que se utiliza en las compras diarias tiene un importante coste medioambiental. En su fabricación se usa energía, se gastan productos no renovables del planeta y se contamina el medioambiente. En tierra y en el mar las bolsas de plástico ya constituyen casi un elemento de los paisajes.
Las bolsas pueden estar hechas de polietileno de baja densidad, polietileno lineal, polietileno de alta densidad (el polietileno se calienta a altas temperaturas y el polímero fundido se convierte en un tubo, en cierto modo como si se tratara de hacer churros. Una vez conseguida la forma deseada, el plástico se enfría, se endurece y puede ser aplastado, sellado, reforzado, perforado o impreso) o de polipropileno, polímeros de plástico no biodegradables, con espesor variable entre 18 y 30  micrómetros. Anualmente, circulan en todo el mundo entre 500 mil millones y un billón de estos objetos.
De la cantidad de petróleo que se extrae en todo el mundo, el 5% se utiliza para la industria del plástico. Tenemos que tener muy en cuenta que  hacer  una bolsa de plástico  demora tan sólo unos segundos. Luego se usan unas dos veces durante una semana y se tira. Por último, su desintegración promedio entre los 150 y 500 años. ¡ESE ES MAL NEGOCIO PARA TODOS!
Menos del 1% de las bolsas se recicla. Es más costoso reciclar una bolsa plástica que producir una nueva. Existe una economía áspera detrás del reciclaje de las bolsas plásticas. Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plástica cuesta USD 4.000. La misma cantidad se vende en el mercado de materias primas a USD 32.
Datos de interés Gral.

  • Alrededor de 500 mil trillones de bolsas de plástico se consumen cada año.
  • Se tiran del océano 8 mil millones de toneladas anualmente, las cuales van hacia los ríos, lagos y mares.
  • Las bolsas tapan las cañerías, coladeras, alcantarillas y en nuestro caso particular, Mendoza, nuestras acequias.
  • Se han encontrado bolsas plásticas en zonas árticas.
  • Las bolsas plásticas representan el 10 % de los desechos en las costas.
  • Al degradarse se convierten en pequeños petro- polímeros sumamente tóxicos.
  • Estas partículas entran en la cadena alimentaria con consecuencias catastróficas.
  • Alrededor de 200 especies marinas mueren a consecuencia de las bolsas de plástico.

Desgraciadamente, los plásticos no sólo se acumulan en tierra sino también en el mar. Quizás podemos pensar que van al fondo del océano y de esta manera desaparecen. Sin embargo, muchos plásticos son casi indestructibles y algunos pueden permanecer estables por 400 años antes de su degradación. Depositados sobre el fondo marino los plásticos no dejan crecer las algas del fondo. Los animales que viven entre ellas mueren y la cadena mortífera se traslada hacia los otros animales que habitan cerca de las superficies por falta de alimentos. El caso es que también muchas bolsas de plástico flotan en el agua. Numerosas tortugas marinas mueren atrapadas en estas bolsas de plástico flotantes. También se han encontrado en el estómago de los delfines o las ballenas que se tragan estos residuos confundidas entre los peces o plantas de las que se alimentan.
Multitud de bolsas traviesas escapan a su destino final en el vertedero, volando por los aires una vez desechadas, y contribuyen a ensuciar los paisajes, las playas y los mares. Cuando las bolsas de plástico están serigrafiadas todavía es peor ya que las tintas contienen residuos metálicos también contaminantes. Las pinturas de impresión contienen plomo y cadmio, metales pesados altamente tóxicos. Puedes observar en las calles la cantidad de restos de bolsas de plástico. Y otro inconveniente del material plástico es que, si queremos solucionar su falta de biodegradabilidad valorizándolo como combustible, su incineración genera también gases que resultan altamente tóxicos.
No hace falta mucha imaginación para pensar qué nos pasaría si nos tragamos una bolsa de plástico, algo que nuestro estómago no puede digerir en absoluto. Lo más probable es que acabemos con una obstrucción intestinal que nos lleve al  quirófano.
Pero los animales marinos no tienen quirófanos. Las tortugas, las ballenas, los delfines, las focas, todos estos seres se ven en peligro pues el tamaño de su boca hace posible que se traguen estos materiales y acaben muertos de inanición, al tener el tubo digestivo obstruido, o asfixiados por no poder respirar al quedar el plástico atascado en su boca.
Es una necesidad que las sociedades del mundo comiencen a cambiar sus hábitos más arraigados. Incentivar el desarrollo de tecnologías para generar un nuevo tipo de conocimiento que nos permitan generar materiales un poco más generosos con el medio ambiente es una obligación de los gobiernos. Es nuestro deber que se transforme en una realidad. Países como Irlanda o Australia están atacando este asunto y las acciones empiezan agitarse en los EE.UU. En Sudáfrica, las bolsas son notorias en el campo que se han ganado el nombre despreciativo de “flores nacionales”.
Entre los países que han prohibido o tomado acciones para desalentar el uso de las bolsas de plástico se encuentran, Australia, Bangladesh, Irlanda, Italia, Sudáfrica y Taiwán. Mumbay, (antes Bombay) India, también ha prohibido las bolsas.
Todos los estudios científicos de impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida completa apuntan a las siguientes características que deben reunir las bolsas de comercio para conformar un escenario ideal desde el punto de vista ambiental.

  • Bolsas que sean reutilizables,
  • Bolsas que se destinen a un segundo uso como bolsas de basura y
  • Bolsas de gran espesor para que disminuya el riesgo de su abandono.

En ese escenario, las bolsas de plástico reutilizables constituyen la mejor de las soluciones desde el punto de vista ambiental tanto en términos de consumo de energía y agua como en cuanto al impacto ambiental de las emisiones de CO2 y otras.
Las bolsas biodegradable, también puede ser parte de la solución si son reutilizables, existe la garantía de que van al destino de compost y no se confunden con las que van al circuito del reciclado.
Alternativas al reciclado de bolsas de plástico.
Bolsas de Rafia: su producción y trasporte, así como su tratamiento para reutilizarla que requiere ser lavada, son costes medioambientales tanto o más importante que los derivados del material con el que se fabrica la bolsa de polietileno.
Bolsas Biodegradables: los materiales biodegradables aún no están en situación de abastecer ni siquiera un escaso porcentaje de la demanda. Es muy loable que desde los centros de investigación se siga estudiando sobre su aplicabilidad, rentabilidad y fuentes de origen pero una solución se debe aplicar cuando se soporte sólidamente su sostenibilidad, nunca antes. Las bolsas biodegradables pueden tener magnificas aplicaciones dadas sus propiedades y su actual capacidad de producción, como por ejemplo, las bolsas para excremento de animales. Pero un producto de uso masivo con alta demanda a todos los niveles sociales tiene otras consideraciones que dependen mucho de la fuente del material con el que se fabrica. La papa y el maíz son recursos renovables pero no ilimitados en el tiempo y tienen un coste de oportunidad alimenticio.
Bolsas de Papel: igualmente su bondad medioambiental está medida por su capacidad de reciclaje que exactamente en la misma medida depende del comportamiento del usuario.
El mejor residuo es el que no se genera y el reciclaje debe ser la última opción. Para avanzar hacia un desarrollo sostenible, lo importante es reducir los residuos de origen. Reducir el consumo es la mejor opción, después de la reutilización.
Debemos adoptar la costumbre de llevar una bolsa plegada en el bolsillo o bolso para compras inesperadas, aunque mejor que fueran de tela. De todas maneras, lo interesante es planificar las compras y buscar métodos alternativos como llevar cajas de cartón si llevas coche, un carro de compra (los hay incluso para llevar en una bicicleta) o simplemente, la tradicional canasta. Las bolsas ya adquiridas pueden ser utilizadas para nuevas compras o usarlas como bolsas de basura, cuando estén demasiado degradadas.
Que es muy importante destacar la Campaña mundial para la erradicación de las bolsas de plástico de “usar y tirar”. Ahora hace un año, con motivo del Día Mundial de los Océanos que se celebra cada 8 de junio, Achim Steiner, director general del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) pidió la prohibición de las bolsas de plástico de “usar y tirar” en todo el mundo, ante el daño que causan a mares y océanos. Desde entonces se han alzado muchas voces contra esta propuesta, tildándola de radical; algunos la han atribuido a un intento de los supermercados de suprimir un servicio gratuito e incrementar sus ganancias; otros han denunciado que su prohibición comportaría la pérdida de muchos puestos de trabajo… ¿Son justificadas estas críticas? ¿Se trata de un problema menor y resulta exagerado pedir su prohibición? Es preciso recordar que billones de bolsas y otros objetos desechables de plástico son fabricados cada año en el planeta y que tras una brevísima utilización, terminan, en general, extendiéndose por la naturaleza –campos, ríos, mares- en donde permanecen sin degradarse cientos de años, obstruyendo desagües, dañando la flora y la fauna y contaminado los lugares más recónditos del planeta. Se estima, por ejemplo, que cada año, más de un millón de aves y cien mil mamíferos y tortugas marinas mueren debido a la ingestión de los restos de plástico arrojados al océano. Particularmente llamativa resulta la formación de enormes islas flotantes de residuos plásticos cuya densidad y tamaño crecen continuamente: en el Pacífico Norte hay una zona cuya superficie supera ya la de la Península Ibérica.
Que cualquier demora en la adopción de estas y otras necesarias medidas de protección socioambiental, como algunos proponen, sólo contribuirá a agravar y multiplicar las crisis. Su solución no pasa por ignorar los retos a los que nos enfrentamos y seguir reincidiendo en los mismos comportamientos de consumo depredador y de crecimiento insolidario e insostenible que han conducido a esta crisis. Es preciso y posible, como ha explicado Ban Ki-Moon, convertir la crisis en oportunidad para una profunda remodelación del sistema productivo, para potenciar economías que satisfagan las necesidades básicas de toda la humanidad, al mismo tiempo que protegen el planeta, contribuyendo a construir un mundo sostenible.

POR ELLO:
El Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades:

ORDENA

Artículo 1º: Créese el Programa de Protección Ambiental destinado a regularizar la utilización de bolsas de polietileno y/o polipropileno para el traslado de mercaderías, que comenzará a regir a partir de los 180 días de su promulgación en el radio urbano del departamento de Rivadavia, y en una etapa posterior en el resto de los Distritos.

Artículo 2º: Entiéndase por bolsas de plástico, al envase utilizado para el transporte de mercadería, fabricado con polietileno lineal de alta densidad o de polipropileno, polímeros de plástico no biodegradables con espesor variable entre 18 y 30 micrómetros.

Artículo 3º: Autorizase la utilización de bolsas y contenedores de polietileno biodegradables, en reemplazo de las bolsas tradicionales de polietileno y/o polipropileno, por presentar un proceso de degradación marcadamente inferior -atento su composición estructural – y de mayor eficacia para la preservación del medio ambiente.

Artículo 4º: Los hipermercados, supermercados, autoservicios, almacenes y cadenas de comercios deberán tener a la venta, bolsos sustitutos, biodegradables, bolsas de tela, de redes que puedan ser utilizados de conformidad con el presente régimen.

Artículo 5º: Prohíbase en el radio urbano del departamento de Rivadavia, la entrega al público de bolsas y contenedores de polietileno no biodegradables, por parte de los hipermercados, supermercados, autoservicios, almacenes y cadenas de comercio en general, para la contención y transporte de las mercaderías adquiridas en sus locales.

Artículo 6º: Quedan exceptuadas de esta prohibición y sanciones, las bolsas destinadas exclusivamente a contener; y/o trasladar:

  1. Pescados o subproductos de pescados, carnes vacunas o aves y sus derivados.
  2. Frutas y vegetales envasados.
  3. Lácteos, hielo y comidas elaboradas frías o calientes.

Artículo 7º: El presente régimen no es de aplicación a las bolsas de residuos peligrosos y/o patológicos, cuya normativa específica contiene las medidas de seguridad, traslado y contenedores pertinentes para su disposición final.

Artículo 8º: La Municipalidad de Rivadavia, a través de la Dirección de Medio Ambiente, conjuntamente con Terciarios, Institutos de Nivel Terciario, Escuelas de todos los niveles y ONG’s, llevarán a cabo campañas de concientización sobre los impactos causados a nuestro medio ambiente por la utilización de bolsas de polietileno.

Artículo 9º: La Municipalidad de Rivadavia  dará amplia difusión a la presente Ordenanza y publicará sus disposiciones en todos los medios de difusión en su ámbito de aplicación.

Artículo 10º: Las infracciones a la presente Ordenanza tendrán las siguientes sanciones:

  1. Ante el primer incumplimiento, se apercibirá al infractor.
  2. Ante el segundo incumplimiento, se aplicará una multa de 283 UTM
  3. Ante la tercera falta, se procederá a la inhabilitación comercial por el término de 3 (tres) días hábiles.

Artículo 11º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos e insértese en el Libro de Ordenanzas de este Cuerpo.

Dada en la Sala de Sesiones “Bandera Nacional Argentina” del Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, a los 10 días del mes de setiembre de 2013.

ORLANDO JAVIER RODRIGUEZ FLORINDA SEOANE
SECRETARIO H.C.D. PRESIDENTE H.C.D.

Cpde. Expte. Nº 2013-00197-5 H.C.D.

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