
DECLARACION Nº 24
VISTO
La inminencia de la realización del Mega Proyecto Tren de Alta velocidad, conocido como Tren Bala, a desarrollarse en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, considerada la principal obra pública en la agenda del gobierno nacional, al representar en palabras de la Presidenta, un “verdadero salto a la modernidad”, y
CONSIDERANDO
Que el simple planteo de una iniciativa semejante, en el marco de un país inmerso en serios y estructurales conflictos sociales, económico y políticos, lastima el sentido común más elemental, y abre, obligadamente, un foco de opinión respecto la selección de prioridades que fundamenten la realización de obras de alto impacto en la concepción de lo público.
Que el proceso de desarrollo de este mega proyecto, presenta serias y diversas anormalidades, desde su concepción, su planificación y financiamiento, hasta su instrumentación, y que según todo indica – antecedentes del proyecto, diseño y decisión inconsulta del mismo, pliegos anómalos y con lagunas e incertidumbres, convocatoria cerrada, concesionarios sospechados – tales anormalidades persistirán en su ejecución.
Se trata de una obra de montos exorbitantes y nunca vistos en proyectos similares, que comprometen directamente el presupuesto de futuros ejercicios de la Nación, y en el que subyace un manejo irregular en el proceso de justificación social del proyecto y más grave aún, en el proceso de financiamiento y adjudicación del mismo.
De tal modo, este Concejo no puede guardar silencio frene a tamaña obcecación del poder central en una obra que compromete los intereses de la Nación y repercute directamente en las arcas provinciales que la integran, además de reproducir una matriz de negocios visiblemente fraudulentos con la estructura y bienes del Estado, que incluye palpables ribetes de corrupción, abuso de poder y descalabro en las finanzas públicas.
Y en definitiva, estamos frente a un proyecto que compromete a la Provincia de Mendoza, y por ende a Rivadavia, privándoles de una sentida obra nacional de infraestructura ferroviaria, que con sentido federal debería conectar a las provincias argentinas de Norte a Sur y de Este a Oeste, a través de una red integradora, que no solo mejore las condiciones del servicio de transporte de pasajeros y de cargas, sino que también dinamice las economías regionales y movilice la cultura de los pueblos del interior; es decir, se nos priva de una auténtica y estratégica herramienta de integración federal, de incuestionable anclaje en el bien común nacional.
Así, repitiendo los excesos cometidos por gobernantes tristemente recordados en la historia universal por sus desbordes psicológicos y delirios de grandeza, y como una trampa del devenir cíclico de los procesos históricos que repiten los excesos de gobernantes embriagados por el poder y el dinero que les sirve de soporte a sus desmanes; la Nación Argentina reproduce uno de estos tragicómicos ejemplos, al lanzar la construcción y desarrollo del Tren Bala, como símbolo de la obra pública de su gobierno. Y agregamos, que en caso de concretarse, – más que en un salto a la modernidad -, adelanta en transformarse en el icono de la corrupción, la indiferencia, el autoritarismo, la desmesura, la ostentación y la futilidad, improntas del modelo kirchnerista, un ejemplo más en la historia, de las obscenidades del Poder, cobrando sentido y vigencia aquella expresión que edita Saramago en su Ensayo sobre la lucidez, al decir: “En una época cegada por los mecanismos del Poder, puede suceder que un día tengamos que preguntarnos ¿quién ha firmado esto por mí? Ese día puede ser hoy.
El Irregular proceso de contratación – Costos y financiamiento – Ausencia de Discusión y Estudios Previos – Las Críticas – Denuncia:
Como adelantamos, este proyecto nunca fue claro para la opinión pública ni para la oposición, desde un principio se los engañó, escondiendo ardidosamente el monto real de las obras, sin tener claro tampoco que tipos de obras contemplaba el proyecto, y cual sería su financiamiento. Inclusive al presente, existen denuncias de engaño en el cálculo del Valor Actual, con el fin aparente de disminuir el monto final del mismo, hechos estos que infringen lo normado en la Ley de Inversiones Públicas y su reglamentación.
El desatino inicial del proyecto es que nació para erigirse como hito político, sin evaluarse integralmente las factibilidades técnicas, jurídicas, y la viabilidad social de la obra, tampoco existió un estudio económico financiero de la iniciativa, ni se consideró a las voces de los gobiernos provinciales, ni la opinión ciudadana.
De acuerdo a datos registrados en investigaciones periodísticas, el proyecto del tren de Alta Velocidad Buenos Aires-Rosario-Córdoba tuvo varios precios. Se sabe que la idea surgió de la francesa Alstom, que se lo ofreció al secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Desde ese momento, su viabilidad y especialmente el costo era lo que menos importaba, y se lanzó una obra que tenía una razón de ser más que atractiva para la política: Iba a ser el primer tren bala de todo el continente americano. Lanzada la licitación internacional, tan sólo Alstom llegó a hacer una oferta. Este cálculo dio para la empresa francesa 1.320 millones de dólares, pero en realidad no hizo una propuesta por el costo total de la obra, construcción, provisión de material rodante y mantenimiento, según dicen en la empresa francesa. Con este número, en estas condiciones y por ser el único oferente, la firma francesa se hizo adjudicataria de la obra ferroviaria más importante de la historia del país. Luego, a la hora de cerrar el acuerdo final el número fue otro. Se sumó a este la financiación, que no fue fácil de conseguir. Primero el Estado había exigido que el 50% de la obra sea costeado con un crédito y el resto con aportes del Tesoro. Apareció el banco Société Générale y ofreció financiar el 80% del proyecto. La crisis financiera internacional y los malos manejos internos detectados dentro del banco francés hicieron tambalear su propuesta. A esto se sumó que el Gobierno luego cambió la orden y exigió una financiación del 100 por ciento. El gobierno francés, deseoso de que su empresa insignia (Alstom) siguiera abriendo fronteras, acercó al desconocido banco Natixis. El costo final de la obra será de 2.500 millones de euros, 3.900 millones de dólares o 12.770 millones de pesos. Todo el dinero lo aportará Natixis a cambio de un bono de deuda argentino. En un primer tramo se emitirá antes de junio por 430 millones de euros. Más adelante se emitirán, seguramente en distintas fases, los restantes 2.070 millones de euros. Concretamente, el proyecto de Presupuesto 2008 del gobierno consigna el monto total del Proyecto TAVE en $11.627 millones (U$S 3.600 millones). Lo que indica que en 2008 se devengarían solamente $ 60 millones en jurisdicción de la Secretaría de Transporte (artículo 11º); en 2009, $ 485 millones, 2010, $ 972 millones; y el resto en los siguientes años (mas de $10.000 millones). 1
Es decir, la obra se incrementó en 1.200 millones de dólares y el financiamiento total paso a manos del Estado.
Las críticas: En este contexto, la obra del tren de alta velocidad representa, más allá del desafío tecnológico, un verdadero desafío político para el Gobierno, porque la obra, aunque inexistente todavía, ya está rodeada de rumores, críticas y denuncias.
En parte, este rechazo es producto de la falta de transparencia y de participación en el origen del proyecto.
Una mega obra de infraestructura como el tren bala demanda mega estándares de transparencia. Lo óptimo hubiera sido recibir la opinión de la oposición, de las universidades, de ONG, de órganos de control y de las empresas antes del llamado a licitación, para discutir la justificación del proyecto, su factibilidad y el diseño del pliego de bases y condiciones. La realización de una audiencia pública con una amplia participación y acceso a la información pública hubiera cumplido con este objetivo. Ahora el tren bala tendrá que hacer frente a la fricción del aire más las sospechas y denuncias de corrupción.
La denuncia de Cafiero y Monner Sans: La denuncia presentada por ex legislador Mario Cafiero y el abogado Ricardo Monner Sans, contra el proyecto de construcción del tren bala que promueve el Gobierno sumó otro cuestionamiento respecto de la empresa que a caro del proyecto dentro de la Argentina, que se suma a los problemas que ya tiene la empresa en Suiza, Francia, Brasil y México.
La denuncia quedó radicada en el juzgado federal a cargo del juez Octavio Aráoz de Lamadrid, con intervención del fiscal Oscar Almirante, bajo el número 7.030-8, y refiere que «la licitación pública habría sido en realidad un acto ficticio, a los fines de disimular lo que en realidad es una adjudicación directa a favor del grupo Alstom». Y advierten: «Esta adjudicación directa se ve confirmada por el cambio radical en la financiación de la obra por parte del banco Natixis, totalmente diferente al ofertado originalmente por Alstom». Y agregan que «los desfavorables antecedentes públicos de la empresa Alstom debieron haber motivado un mucho más pulcro proceso selectivo». 2
También señalaron que: «la estructura de financiamiento aprobada a favor del Banco Natixis es sumamente ruinosa, por encerrar un desmedido seguro encubierto contra el default y por ser solo una simulación de un préstamo a 30 años, cuando en realidad su plazo de repago es sustancialmente menor».
El escrito alerta que «la falta de informes técnicos previos y la incongruencia de las cifras anunciadas hacen temer que en vez de un ‘salto a la modernidad’ el tren bala sea un verdadero ‘asalto a las arcas públicas'».
La presentación sostiene que el costo final del tren de alta velocidad «rondaría los 13.490 millones de dólares», contra el presupuesto oficial, que, según el escrito, asciende a 1.350 millones de la divisa estadounidense. «Esto es una gravísima anomalía, porque ningún presupuesto de gastos y recursos se hace a valor actual, sino a valor nominal, es decir lo que efectivamente va a pagar el Estado y efectivamente va a recibir el contratista”.
El trabajo refuta el cálculo oficial, que se basa sobre «un Euro decreciente frente al dólar, que pasa de u$s 1,35 a menos de u$s 1,20 a lo largo de treinta años, pese que su paridad actual es de 1,60 dólares por euro. Un tipo de cambio que partiendo de $ 3,12 por dólar, crece un 2,5 % cada año. Un costo financiero promedio del 5,2 % anual. Y como contrapartida, una tasa de descuento del 12 % anual».
«Aquí estaría la estafa en el cálculo, el cual se habría logrado mediante inflacionar los pesos con una tasa del 2,5 % anual, y con un costo financiero del 5,2 % anual, o sea en total un 7,7 % anual, con un euro decreciente; pero deflactando a la par esos valores a lo largo de 30 años, con una tasa enteramente distinta, del 12 % anual, que incide geométricamente en los resultados del cálculo».
Finalmente alertan sobre la posibilidad de que el «tren bala» se convierta «en un nuevo Yacyretá», la represa binacional que alguna vez el ex presidente Carlos Menem calificara de «monumento a la corrupción».
«El engaño al pueblo que paga con el dinero estas cuestiones, constituye una confluencia de delitos que quedan para la importante investigación que el caso amerita», concluyeron los denunciantes, en un escrito de una veintena de carillas.3
2.- El contexto social – Un Proyecto de elite:
Querer superarse y ser mejor es una aspiración digna, querer reflejarnos en las obras grandes de otras naciones es un objetivo cabal, pero hacerlo ignorando la situación y la realidad en la que vivimos puede traicionar nuestras expectativas y terminar con el efecto contrario.
El tren bala es un paradigma risible de algo que no somos. El proyecto del tren bala es la indiferencia deliberada de nuestros problemas más urgentes. Es la desvergüenza del poder, es un síntoma brutal de discrecionalidad, es en definitiva una forma de vaciar al ciudadano.
Cuando observamos la realidad que día a día nos golpea, y comprobamos como el hambre está presente en las familias argentinas, como el desempleo estremece a muchos hombres y mujeres que no encuentran espacio de inclusión en su tierra, y como se consolidan estructuras de precarización en las condiciones de trabajo, como la falta de acceso a la educación priva de oportunidades a tantos jóvenes en este mundo de competencias crecientes, como la ancianidad se marchita con promesas vacías, como se pauperiza el servicio de salud pública, siendo una regla paulatina, la escasez de personal médico, la provisión de medicamentos y la infraestructura hospitalaria; como crece la inseguridad y se afecta la convivencia y la paz social en la ciudades y el interior, mientras se multiplica el flagelo de las drogas en los sectores más vulnerables, producto de la falta de inserción de vastos sectores de la población, como se precipita la economía de los hogares con salarios depreciados, presa de una la inflación descontrolada y silenciada, que acrecienta los índices de pobreza, destruye las metas de crecimiento e impide la diagramación y cumplimiento de la políticas públicas.
Reconocemos la gravedad y urgencia de estas problemáticas y no nos convencemos de que todo está bien, de que todo está hecho, de que tenemos el crecimiento histórico más alto en la historia nacional y que la voz unilateral del gobernante es suficiente para eclipsar la angustia y el sentir de estos requerimientos perentorios, que nos imponen soluciones concretas, y no conductas de indiferencia y negación.
En definitiva, el megaproyecto TAVE, no contempla la realidad, ni las urgencias sociales, ni tampoco es un reflejo acertado de las obras estratégicas de infraestructura nacional que el país verdaderamente necesita.
Mientras cobra forma este negocio cercano a los 4.000 millones de dólares, quedan en el más triste olvido inversiones fundamentales de infraestructura para la educación que tanta falta le hace a todo el país; quedan en el olvido 87 mil viviendas sociales, y obras indispensables para la salud pública se difieren inexorablemente. A modo comparativo, el monto que se gastará en el tren bala es equiparable a lo que en todo el 2008 el Presupuesto Nacional prevé destinar a Educación, Cultura, Agua Potable y Alcantarillado (13 mil millones de pesos).Asimismo, el costo del TAVE equivale a tres años de retenciones extras.
Mientras se consolida el negocio, se trunca el desarrollo integral del sistema nacional de transporte ferroviario y se pospone una vez más la concreción de las obras energéticas que urgen para el desarrollo productivo y para el uso indispensable de los hogares de la población nacional.
Observamos, que con los miles de millones de dólares que costará el Tren Bala se podrían gastar 800 millones para levantar y mejorar el Belgrano Cargas, que pasa por 14 provincias argentinas, y 900 millones de dólares para mejorar el funcionamiento de los trenes del área metropolitana, entre otras inversiones. Y huelga referir las obras de producción energética de fuente diversas que podrían ser desarrollarse.
Pero todo ello no es suficiente, para el gobierno K, la prioridad es el tren bala. Una prioridad absurda, mezquina e irracional, totalmente alejada de las necesidades del pueblo argentino y de sus aspiraciones espirituales como Nación.
3.- El sistema ferroviario argentino – Propuestas de recuperación
La Industria Ferroviaria
Inspirados en la visión y las líneas generales del Proyecto Sur, estamos de acuerdo en poner en marcha un proceso de recuperación de los cinco principales ramales ferroviarios nacionales para cargas y pasajeros, que totalizan unos 7.000 Km. de vías férreas de corredores troncales y el acondicionamiento de otros 11.000 Km. que permitirán tener unidas nuestras principales economías regionales.
El valor central de esta propuesta, radica en desarrollar un sistema de transporte estratégico, coherente e integrado, que centrado en el transporte ferroviario, sea acorde con nuestra distribución geográfica, facilite el desarrollo de nuestras economías regionales, recupere el acervo ferroviario existente y se combine y armonice con las demás modalidades de transporte (terrestre, aéreo y marítimo y fluvial), a fin de optimizar un servicio público de primer orden en una nación moderna.
Los beneficios de la recuperación de un sistema ferroviario, son múltiples, por ejemplo los ahorros provenientes del menor costo de las tarifas de fletes, la reducción de la siniestralidad vial, la disminución de los costos de reparación de rutas, autopistas y calles urbanas rotas por pesadas unidades de transporte automotor.
El importe que hoy se eroga en tales variables, serviría para restaurar miles de kilómetros de servicios ferroviarios de primer nivel. Hablar de primer nivel es disponer de coches de pasajeros cómodos, confortables y que a velocidades de 120/130 km. por hora satisfagan las necesidades de la población con mucho menos costo de pasaje que el de un “tren bala”.
Siendo un país agrario, el transporte automotor no es viable. El ferrocarril cuesta 7 u 8 veces menos: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones; un tren mediano lleva tantos pasajeros como 19 ómnibus. Con la mitad de lo que gastarán en el “tren bala” se reconstruyen a nuevo 11.000 km de vías para los cargueros y 7000 km para los cinco grandes ramales a las provincias, más 300 locomotoras y cientos de vagones nuevos para poder circular a 120 km por hora.
Por último y como efecto multiplicador de primer orden destacamos la posibilidad de poner en marcha la industria ferroviaria nacional. Es indudable que la reconstrucción de la industria ferroviaria pública podrá crear miles de puestos de trabajo y posibilitar un desarrollo tecnológico real, de fuentes humanas y materiales genuinos de base argentina, en vez de fantasear un mendaz ingreso a la modernidad mediante mega negocios oscuros con empresas extranjeras, y en vez de comprar trenes en desuso, caros y sin repuestos a otros países como Portugal o España, como viene haciendo el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien debería explicar por qué derrocha los recursos en chatarra ferroviaria, y por otro lado el planifica dilapidar fondos en proyectos faraónicos inviables.
Naturalmente una auténtica política de Estado para todos los argentinos debe necesariamente partir de la base del diseño e implementación de un plan nacional de infraestructura ferroviaria que contemple la recuperación y funcionamiento de un red ferroviaria nacional que incluya a todos ramales existentes en los centros urbanos e interurbanos, a partir de un trazado federal, inclusivo e integral que garantice el transporte de personas y la movilidad de cargas en los distintos puntos del país a costos razonables y con servicios de calidad, priorizando la función social del servicio de transporte público, y el dinamismo de las producciones regionales en la generación horizontal de riquezas.
4.- Conclusiones:
Sin pretender poner fin a un debate que debe continuar necesariamente, en razón de implicar una concepción abusiva del poder que debe desterrarse para afianzar la verdadera unión nacional y la calidad de las instituciones, afirmamos que el Tren Bala es un proyecto que adolece de contradicciones insoportables, por que lastima el sentido común, porque perfora la razonabilidad y congruencia en la selección de prioridades públicas y porque conspira con un desarrollo tecnológico posible, tomando distancia de los auténticos intereses populares.
Desde esta banca estamos convencidos que las argumentaciones oficiales sobre este absurdo proyecto, son meros eufemismos y burdas falsedades que pretenden disimular la matriz corrupta de un negociado que de concretarse quedará en la memoria histórica, y que lejos de representar un salto tecnológico, será más bien un asalto a las arcas publicas del estado argentino.
En definitiva aseveramos que el tren bala es un proyecto irracional, fraudulento y ruinoso. Irracional porque no contempla las verdaderas necesidades y aspiraciones del pueblo argentino, erigiéndose como un dislate faraónico, profundamente antifederal, que tiene por destinatario a una elite, en desmedro y con total olvido de los pueblos del interior; es además fraudulento por que con el pretexto de un salto a la vanguardia tecnológica, enmascara un negocio extraordinario, que comenzó en 2006 con un llamado a licitación original por 2.400 millones de dólares; y financiamiento en mitades entre la concesionaria y el Estado y hoy tiene un incremento de 1.200 millones de dólares, todo a cargo del Estado, con el agravante de estar hecho a la medida de un solo concesionario y carecer de los informes y condiciones técnicas elementales e imprescindibles para una inversión de naturaleza similar, y es esencialmente ruinoso porque compromete los presupuestos de futuros gobiernos, con cifras siderales que si bien hoy alcanzan los 4.000 millones de dólares, el costo final del TREN BALA será en realidad de aproximadamente 14.000 millones de dólares, si consideramos el endeudamiento a 30 años.
POR ELLO
El Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza, y en uso de sus facultades:
DECLARA
Artículo 1º: El Concejo Deliberante de Rivadavia declara la total inconveniencia social, política, económica y técnica de la ejecución del mega proyecto: Tren de Alta Velocidad – tren bala- ; por carecer de una visión federal, por sus exorbitantes costos de inversión, y falta de transparencia en el proceso de contratación, y especialmente por su notoria ineficacia para servir al conjunto general de la población.
Artículo 2º: Instar a la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, para que desestime la iniciativa tendiente a concretar el desarrollo de un tren de alta velocidad, y para que en su reemplazo se proyecte un plan nacional de infraestructura ferroviaria que contemple la recuperación y funcionamiento de un red ferroviaria nacional que incluya a todos ramales existentes en los centros urbanos e interurbanos, a partir de un trazado federal, inclusivo e integral que garantice el transporte de personas y la movilidad de cargas en los distintos puntos del país a costos razonables y con servicios de calidad, priorizando la función social del servicio de transporte público, y el dinamismo de las producciones regionales en la generación horizontal de riquezas.
Artículo 3º: Remítase copia a los Municipios para que adhieran a la presente Declaración, y para su conocimiento a la Legislatura Provincial, al Congreso de la Nación y a la Presidencia de la Nación.
Artículo 4º: Comuníquese al Departamento Ejecutivo a sus efectos, e insértese en el Libro de Declaraciones de este Cuerpo.
Dada en la Sala de Sesiones Bandera Nacional Argentina, del Concejo Deliberante de Rivadavia, Mendoza a los 10 días del mes de junio de 2.008.
| ORLANDO JAVIER RODRIGUEZ | ENRIQUE LEÓN |
| SECRETARIO C.D. | PRESIDENTE C.D. |
Cpde. Expte. Nº 2008-00274-9 C.D.